martes, 29 de octubre de 2013

SEMANA 5


REFLEXIÒN

Las transformaciones y los cambios en una sociedad, traen consigo infinidad de inquietudes y temores para aquellos que están inmersos en esa cultura, lo cual hace que las personas presenten cierto temor a asumir estas transformaciones que a su premisa hace que no sea reconocido el valor agregado o el progreso que estas puedan traer a la comunidad.

Desde hace aproximadamente diez años, nos encontramos con el bum de las nuevas tecnologías en todo su esplendor, de las facilidades de acceso, actualización, optimización de procesos, conexión, entre otros, de las posibilidades que nos puede brindar una herramienta en la formación y construcción del aprendizaje colectivo, en donde el individuo diariamente esta reconstruyendo su propia información para ajustarse a las necesidades individuales y del entorno.

Personalmente, considero que la escuela es para el caso de la tecnología la principal entidad que requiere adoptar estas nuevas tecnologías como un medio para llegar al fin educativo, pues es allí donde encontramos a las generaciones que van a regir los destinos del mundo en sus diferentes épocas. Por ende, la escuela es la principal llamada a implementar, trabajar y mejorar sus prácticas para hacer más efectivos los procesos educativos y contribuir de mejor forma al cometido de la educación en la formación de personas integrales que demanda la sociedad, incluyendo las nuevas tecnologías que  en un porcentaje alto potencializan habilidades necesarias para el desarrollo del ser humano en su vida diaria.

Anteriormente, la educación era cimentada en la teoría del conductismo, en donde la principal característica era la observación del alumno a las cátedras de su maestro, donde el papel del aprendizaje estaba mediado por el premio y el castigo y las experiencias repetitivas en la realización de las tareas. Métodos que quizá en su momento funcionaron pero que a medida que iba pasando el tiempo y llegaban los cambios e innovaciones, estos presionaban en la necesidad de hacer transformaciones educativas, donde era necesario la implementación de artefactos, herramientas y tecnologías que afianzaran mejor el conocimiento y permitieran que el aprendizaje ya no fuera por repetición sino, en la construcción mediado por herramientas tecnológicas y por la interacción entre las personas.

Hoy por hoy, las diferentes instituciones, entidades, empresas, y lugares de formación que han aceptado el tema de la inclusión de las herramientas tecnológicas, viéndolas como un insumo que permite a las personas reconocer sus conocimientos previos y adaptarlos a los nuevos, haciendo una reedificación  a sus conceptos en la medida que compara un tema determinado, con diferentes fuentes de consulta, haciendo a su vez ese proceso colaborativo de construcción de información entre compañeros y la internet a partir de sus diferentes programas, lo que permite que la teoría del constructivismo se haga efectiva y el estudiante encuentre un real significado a las experiencias que diariamente tiene en sus diferentes ambientes.

Es aquí donde radica la importancia de reconocer que las diferentes épocas traen consigo sus propias demandas, en donde es necesario adaptarse a estos patrones para poder movernos dentro de la sociedad, aceptando un rehacer en nuestro conocimiento y permitiendo la transformación de las propias estructuras mentales y cerebrales, reorganizarnos, para poder desenvolvernos en las diferentes actividades, pero teniendo en cuenta que el mejor trabajo y aprendizaje se logra en la colaboración con nuestros semejantes y en la interacción con el entorno, adoptando el conectivismo como una herramienta que facilita fuentes de información útiles para el individuo, teniendo en cuenta que el conocimiento no es estático, sino cambiante y que cada día debemos estar actualizándonos en los diferentes programas y herramientas que pueden mejorar las actividades diarias.


 
 
 
 
 
 

1 comentario:

  1. Tatiana,

    Comparto contigo el planteamiento que haces acerca de la transformación educativa. Creo firmemente que el docente es un profesional capacitado, que desde que está en la academia preparándose para el nuevo camino que le depara el destino, ha hecho uso de múltiples herramientas en distintos escenarios que le han permitido acercarse a las necesidades del aula. Sólo, quien no es flexible y quien no se siente preparado para asumir los nuevos retos que proponen las nuevas generaciones, se queda en el mismo lugar, en la misma página del libro, en el mismo taller por décadas y en la misma metodología tediosa. No critico ni sugiero la restricción por completo del método tradicional, porque de todos se sacan aspectos positivos para crear, según la necesidad, nuestra propia forma de actuar, pero si es importante evaluar qué tanto están sirviendo nuestras estrategias con los alumnos.

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